El Metro Imposible

Posted: August 30, 2012 by jennroig in Fiction, Reviews, Spanish
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Esas dulces violencias de cada día

Reseña originalmente publicada en Alma Mater, en junio de 2009.

Cuentan que en una ciudad se iba a construir un tren subterráneo. O metro, como le dicen en todo el mundo. Pero algo pasó y el proyecto quedó a medias. Como muchas otras cosas que en esa ciudad han quedado a medias.

El sabor de lo interrumpido. Una medianoche el hada maléfica se detuvo sobre la bahía y lanzó una maldición: «todos los que estén ahora bajo la luz de la Luna sufrirán siempre el sabor de lo interrumpido».

Cuando a uno lo condenan a que cada acto, palabra o relación se interrumpa, las consecuencias pueden ser funestas. Saberse destinado a no completarse nunca arranca de adentro una necesidad de violencia. Los personajes de Esas dulces violencias de cada día parecen no tener nada en común, excepto quizás compartir la maldición por pernoctar bajo la luz de la Luna, cada uno por su cuenta.

Evelyn Pérez González es la autora de Esas dulces violencias de cada día, volumen publicado por la Editora Abril, premio Calendario de Narrativa en el pasado año 2007. Ocho historias se suceden en las páginas del libro, ocho seres muestran variantes de la miseria humana o al menos, son víctimas de ella.

Morbo y cierto regusto gore diríase que destilan de una narración que exhibe la voluntad de ser parca y cortante, precisa, que opta por truncar la oración aun cuando no ha terminado en sí misma, con tal de que sea breve. A veces parecen jadeos, otras un devenir de la mente que pretende hilarse para rescatar un sentido coherente de alguna parte de la conciencia.

Pero en cualquier caso, los personajes que prefiere coleccionar Evelyn y que junta para presentarnos son sobrevivientes… de la violencia, de la pobreza, de la desatención, del desengaño, del desamor… Un hombre obsesionado aprovecha un ascensor detenido para asesinar a la mujer que ama porque nunca le devolvió la mirada; un niño de seis años se consuela del maltrato de su padre, y luego escucha a su hermanito, que planea inocentemente el parricidio para cuando sea mayor; un pez muerto; un sepulturero; un baño asqueroso y una niña que sangra.

Evelyn hizo una elección y pone las cartas sobre la mesa. Nosotros podemos o no continuar el juego. Es una lectura áspera la que propone. Lo es por su contenido y por su forma. Y aunque alguno vea un «canto a la esperanza, a lo bueno que hay en todos, hasta en los más despreciados por la sociedad» después de una relectura, ciertamente también se le podría echar en cara que pase a veces deslizándose sobre los personajes, apenas silueteados, y en contrapartida se regodee en los momentos escatológicos, a veces frisando el naturalismo.

En cualquier caso, es un bloque más, otro ejemplo de un conjunto mayor que quizás conformen ciertas zonas de la narrativa joven nacional. Un grupo de escritores que si bien ya no se centran en las jineteras y los traficantes, siguen indagando y encontrando motivos en personajes e historias oscuras, desesperadas y agobiantes.

En esta ciudad se iba a construir un metro y no se hizo, cuentan los mayores, y dejan abierta una interrogación…

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