Elba y el milagro de los monos en Santiago

Posted: November 14, 2012 by jennroig in Interviews, Spanish
Tags: , , , , , , ,

(cc Francesca Francini y Lisete Kamann) Elba Muñoz en el Centro de Rescate y Rehabilitación de Primates

Elba Muñoz es la protagonista de una de las historias prodigiosas de Chile.

Entrada en los 50, pequeña como casi todas las chilenas, pero fuerte y testaruda, Elba camina hacia uno con la confianza de los justos. Su milagro comenzó hace años, cuando un pequeño mono enfermo llegó a su casa y les capturó a ella y a su esposo el corazón.

Desde entonces su compromiso no ha tenido límites. Ha hecho todo a su alcance para que los monos que recalan en Chile sean lo mejor tratados posible. Esa es la misión central de su Centro de Rescate y Rehabilitación de Primates, el único de su naturaleza en el país, el cual ella administra prácticamente a riesgo de su bolsillo, porque el gobierno no apoya y lo que deviene de un sistema de patrocinio que tiene en pie no es aún suficiente.

El Centro está en Peñaflor, una localidad en las afueras de la capital Santiago. Es una finca amplia, verde, luminosa y llena de cercas tan sutiles y camufladas con la vegetación que no lucen como jaulas. Dentro están los monitos. Son muchos, el número andaba por 170 cuando me recibió, pero ahora quizás haya disminuido, porque algunos monitos se habían rescatado muy enfermos, o en caso peor aumentado, porque el tráfico de animales no se detiene, y por tanto la misión de Elba tampoco.

Son pequeños monitos araña, babuinos,  eventualmente algún chimpancé…

(cc Francesca Francini y Lisete Kamann)

El proyecto que con la llegada de aquel mono, al cual Elba se propuso salvarlo con la persistencia de un buen corazón. Entonces averiguó y supo que en Chile, tierra inhóspita para esta especie con sus inviernos largos y fríos y la resequedad del clima, más de un dueño compraba ilegalmente simios que luego maltrataba cuando estos crecían y se tornaban agresivos. Elba no sólo ha rescatado a monitos maltratados por sus dueños, sino a varios que en laboratorios universitarios no recibían mejor trato, a pesar de que los usaban como conejillos de indias.

El sostén del centro corre en gran medida con los ingresos personales de Elba y su familia. Casi todos médicos, sus salarios son altos, pero ni siquiera así ya logran mantenerse a flote de las deudas. Por eso crearon el sistema de las ayudas de donantes y padrinos. Un padrino puede pagar al mes unos 3000 pesos chilenos (alrededor de 6 USD) y tiene el derecho de visitar a su mono cuando quiera. Ah, cierto, Elba no regentea un zoológico, y se encarga de precisarlo repetidas veces. Su actividad no tiene ánimo de lucro y no la realiza para convertirse en un sitio donde los curiosos puedan venir a ver monos. Se trata de un sitio de cuidado, de recuperación para aquellos, no una vitrina de exhibición.

Teniendo en cuenta que el Estado no colabora, y que la población de primates crece, la situación es difícil. Cuando conocí de su trabajo por una amiga, y la conocí luego a Elba, entendí que no es una pose su compromiso y su compasión. Pedí visitarla, quise publicar su historia para intentar correr la voz y que aparecieran más donantes, pero es difícil colar este tipo de historia en los medios, si no tiene tintes de sensacionalismo, ni sangre, ni grandes dramatizaciones… En fin… El tiempo ha pasado desde que visité a Elba pero el centro se mantiene, y las colaboraciones serán siempre bienvenidas.

Cuando hablamos, Elba me contó de su historia y la de algunos de sus huéspedes.

¿Si los monos no son de Chile, podría explicar por qué están aquí y cómo entran?

De un lado, el tráfico ilegal. Chile es el pasaje que usan muchos traficantes cuyo destino final es Perú, Bolivia, u otros países del área y muchas veces las autoridades descubren monitos que eran transportados en las peores condiciones.

La otra forma de entrada es legal, pero falla el sistema de control de cómo siguen estos animales una vez en el país. En este sentido, Chile firmó y ratificó el CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres). A pesar de que este tratado tiene la finalidad de velar que el comercio internacional de especímenes de animales y plantas silvestres no se torne una amenaza para su supervivencia, lo cierto es que las autoridades chilenas son mucho más relajadas para este asunto que con otros, y basta que un animal tenga este certificado CITES para que se permita su entrada al país.

Dicho claramente, todos los zoológicos privados se arman gracias al tráfico, de una forma u otra. Los zoológicos privados compran al traficante, le encargan. Y luego los maltratan, porque al final son negocios que nacieron para lucrar de los animales, no para gastar en ellos. Una de las monitas que tenemos la rescatamos de un zoológico en Iquique, después de haber sido mutilada y quedar sin cola y una mano.

Así entran no sólo monos, sino jirafas, elefantes, animales que no son de acá y por tanto no hay especialistas preparados para asegurar su bienestar. Y eso es lo que ocurre, que las autoridades velan porque el certificado de entrada esté en regla pero luego a nadie le importa qué pasa con ellos.

Una de estas víctimas que había sido maltratada fue el primer monito que cuidé. Y a partir que lo tuve a él y me di cuenta cuánto sufrían los monos y lo avanzados que son como especie, me propuse esta misión.

¿Cómo nació este proyecto? ¿Qué llevó a su familia a fundarlo y comprometerse?

Todo empieza con aquel monito. Se notaba que estaba enfermo. Mi esposo y yo quisimos hacerle un control de niño sano, pero nos dimos cuenta de que nadie sabía cómo tratar un mono. Como yo soy comadrona, y mi esposo es médico, decidimos hacerlo nosotros, y aplicar nuestros conocimientos de medicina humana para valorar la salud del animalito. Nos percatamos de que ningún veterinario podía tratarlo porque no sabían. Es que en Chile no hay monos.

Me daba indignación y rabia saber que si se enfermaban los monos, no había quién los atendiera. Así que por puro amor a ese pequeño mono que nos había llegado, en mi familia decidimos fundar el centro y la ONG que lo representa. Con el trabajo con ellos nos dimos cuenta de que los monos son muy evolucionados, y antes de llegar con nosotros habían sufrido mucho.

Más tarde, cuando fueron llegando al centro más simios con distintos padecimientos, pues contamos con el apoyo de los muchos médicos que hay en mi familia. Muchos parientes son especialistas y eso ayudó. Fue más fácil comenzar a atender su salud porque los monos son muy parecidos a los humanos, especialmente a los niños. De ahí ya nos planteamos pedir a la autoridad los permisos para funcionar como una ONG. De esa forma transparentábamos toda nuestra gestión.

Hay que conocer el recorrido del mono para entender cómo sufren. Al mono lo sacan de la selva, lo venden, lo traen para un circo, o laboratorio y durante todo el trayecto que puede tardar meses, ha perdido el pelo por el estrés, ha estado siempre encadenado, le han cortado los colmillos para que no muerda, lo cual muchas veces deviene infección, y a veces traen hasta disparos en el cuerpo porque nadie les ha sacado la bala y curado. Muchas veces quienes lo reciben ni siquiera se percatan de que está mal, porque no conocen cómo son los monos y les parece normal que su movilidad sea reducida.

De ahí viene el sentido de nuestro segundo nombre, “rehabilitación”. Tiene que ver con que les enseñamos de nuevo qué es ser mono. Tratamos de que reaprenda las conductas de su especie, en un ambiente lo más cercano posible al de su lugar de origen. Por eso tratamos de crear y construir hábitats que semejen un entorno selvático, espacios grandes para movilizarse, con la posibilidad de esconderse en túneles o en casetas si no quieren ser vistos. Aunque nunca será lo mismo.

A lo largo de su trayecto al cuidado de los monos, hubo momentos que la prensa cubrió mucho su actividad, y fueron aquellos relacionados con su gestión para devolver dos chimpancés a África. ¿Qué historia hubo detrás de esas misiones?

Eusebio fue el primer chimpancé que llevamos de vuelta a África. En el 2000 conocimos su caso. Estaba en un zoológico donde vivía en un sótano oscuro. Nadie sabía que además de la pareja del simio que estaba a la vista normalmente, el zoológico tenía otro encerrado en un sótano sin entrada de luz ni aire. Eusebio salía un día y quedaba cinco encerrado. Así vivió 6 años, hasta la entrada de un nuevo director que al conocer del caso, mandó a construir un túnel para conectar ese sótano con el patio. Pero de todos modos Eusebio solamente estaba afuera dos días y el resto del tiempo salía la otra pareja. Porque la primera vez Eusebio no quiso entrar de nuevo al sótano, y para obligarlo empezaron a no darle comida ni agua esos dos días, hasta que le ofrecían alimento y agua en el sótano donde entraba desesperado para quedar encerrado de nuevo.

Yo fui a ver al director y le pedí que me lo entregaran. Ellos accedieron y mientras hacíamos ese trámite contacté a una ONG mundial de protección animal. Ellos se comprometieron y pagaron su traslado a África. Mientras yo conseguí el destino donde llevarlo. Me costó mucho conseguir sitio, porque nadie recibe adultos chimpancés y menos uno que llevaba encerrado tantos años y era de zoológico. Se le catalogaba de loco, y se creía que podía tener muchas enfermedades. Pero al final lo conseguimos.

El siguiente caso fue en 2003, cuando fue el rescate del segundo chimpancé, Toto, esta vez de un circo. Este fue aún más conocido en Chile porque un programa de televisión muy popular realizó un seguimiento especial del tema.

¿Cómo funciona el centro? ¿Cómo se maneja su manutención sin contar con subsidios estatales?

Desde siempre nuestra instalación ha sido totalmente privada. La manejamos con el dinero de nuestra familia, porque el Estado no tiene cómo ayudarnos. En este sentido, en Chile persisten muchos problemas de pobreza. Por mucho que se quiera dar la imagen de país desarrollado, se mantienen índices muy discordantes, por ejemplo una mortalidad infantil baja, a niveles de países desarrollados, pero indicadores de delincuencia o drogadicción muy altos. En cuanto a la situación con los animales, pues tenemos perros en las calles, abandonados… Por tanto, para el Estado, el asunto del bienestar de los monos no es prioridad. Más aún porque ni siquiera son animales que deberían estar acá. Si las autoridades se dedicaran a esto, sería como reconocer un tráfico que supuestamente no existe. Por eso mismo una instalación como esta es casi como si no existiera en términos de reconocimiento estatal, como si yo rescatara marcianos, que todos saben que no existen.

Los éxitos que hemos cosechado nacen de nuestro compromiso. Al principio tenía los monitos en mi casa, que es muy grande, pero luego el espacio no bastaba y decidimos comprar el terreno que es ahora la sede del Centro de Primates de Peñaflor. Cuando tuvimos alrededor de catorce o veinte monos a nuestro cargo, la prensa se interesó y comenzó a cubrir más nuestro trabajo.

Aprovechamos para explicar la situación a la gente. Y con esto las personas aprendieron, y tomaron más conciencia. Entonces denunciaban más los malos tratos y las malas condiciones, así nos llegaban más decomisos y la población de simios crecía. Había que construir más hábitats para los recién llegados. Fue cuando empecé a darme cuenta de que nuestros propios medios ya no eran suficientes y pensamos implementar el sistema de padrinos.

Este sistema de padrinos consiste en que las personas pueden decidir convertirse en los sponsors de un mono. Al hacerlo, tienen el derecho de visitar el centro y ver cómo se atiende a su “ahijado”. Por supuesto, hay monos que tienen varios padrinos y otros, ninguno. Depende del temperamento de ellos, que puede ser más simpático u hosco, o de sus historias de vida y sufrimiento que pueden ser más o menos conocidas, o difundidas por la prensa. Pero a la larga todo se comparte.

Pero esta alternativa cubre apenas entre un 30% o un 40% de los gastos mensuales. El resto corre a cuenta de la familia. Y el dilema es que esta forma tampoco es estable porque los padrinos no siempre cumplen y eventualmente abandonan.

Hay que entender que en Chile no están bien organizados los sistemas de hacer donaciones. Y dado el carácter y la cultura de nuestra sociedad, es común que muchas personas decidan hacerse padrinos por impulso o emoción, pero cuando el sentimiento se enfría, el dinero deja de llegar. Nosotros les enviamos una carta comentándoles cómo va el apadrinado, y vuelven a mandar por un período hasta que desisten definitivamente.

Lo que sucede es que a estas alturas ya estamos a cargo de 170 monos, y sin ayudas estatales se hace cada vez más complicada la manutención del centro solamente con nuestros recursos. Y el tema de las finanzas es muy delicado, ya que para nosotros el centro no es una inversión, es de hecho un gasto. Nuestros ingresos se consumen prácticamente todos en el centro, y ni siquiera se consumen en comprar cosas duraderas porque los monos deterioran muy rápido todo lo que usan.

Foto propiedad del Centro

Por eso necesitamos generar atención por parte de la prensa, porque además en los días actuales que todo pasa tan rápido, no es suficiente.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s