El risco

Posted: April 1, 2014 by jennroig in Fiction, Spanish, Women don't Cry
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cliffNinguna de las dos recuerda la última vez que estuvo allí, al borde del risco. Varios metros más abajo el mar se ve calmo, profundo.

La costa en esa parte es una pared de roca, que se sumerge en el mar muchos metros antes de unirse con el fondo.

Ambas saben que la madre venía a menudo, sin decirle a nadie. Sofía lo sabe porque la vio aquella vez. Nadia lo sabe porque Sofía se lo dijo.

Aquella vez Sofía se quedó oculta detrás, entre los arbustos. Woman-LookingOutToSeaEsperó mucho, sin que Rosalía, la madre, hiciera nada más que estar sentada con las rodillas abrazadas al borde del risco. Sofía le veía la espalda derecha y el pelo enredándose en el viento. No podía saber si Rosalía miraba algún barco, si miraba las nubes, si quería quedarse ciega mirando fijo al sol. De pronto la vio de pie. De pronto la vio saltar. No pudo verla volar. Sofía no gritó aquella vez. Se tragó el susto y con la boca tapada se acercó al borde. No vio nada, sólo el agua tranquila, de un azul tan oscuro que casi se volvía negro. Sofía y Nadia tenían doce por entonces, pocos días después las dos ya eran señoritas.

Nadia sí recuerda el momento exacto cuando llegaron a la casa a traer la noticia de que el cuerpo de Rosalía no se encontraba y que la búsqueda iba a parar. Pero eso fue después del ciclón. Rosalía corrió lejos de la casa, lejos del faro, cuando la ventolera empezaba a ponerse más fuerte. Nadia quiso correr detrás pero su padre la agarró. Y luego no intentó más, porque vio a Sofía sentarse en las escaleras del faro quieta, serena, con lágrimas botándose de los ojos. Lo único que encontraron de Rosalía fueron las ropas tiradas a metros de ese mismo borde, sucias y mojadas, enredadas entre las rocas y los matojos. El viento pudo traerlas. O quizás Rosalía las dejó ahí.

Las dos llevan rato sentadas, con las rodillas abrazadas, sin mirarse ni hablarse, al borde del risco. Sofía se levanta primero. Nadia la ve quitarse la blusa, y luego zafarse el pantalón. Sabe lo que va a ser su hermana. No en balde llegaron a este mundo casi al mismo tiempo. Y de una se pone de pie y comienza a desnudarse también. Saltar no puede ser peligroso. Puede doler, pero no va a ser mortal porque Sofía la vio saltar a Rosalía aquella vez. Y ese mismo día Rosalía llegó a casa más tarde. Y sonreía, y cocinó y cantó. Y las tres fueron felices hasta que el padre llegó…

jump
Sofía salta antes. Nadia un segundo después. Por un instante comparten el éter, el espacio sin nada encima o debajo. Puro tiempo presente sin memoria o mañana.

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