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La novela perdida

Posted: October 30, 2016 by jennroig in Chronicles, Commentary, Reviews, Spanish

Ayer tropezé de nuevo con la literatura cubana. Llegué a las 6:25pm a una presentación que debía haber empezado a las 6:30pm, y por supuesto arrancó a las 7:00pm. El Libro es Memorias del Equilibrio y el autor José Fernández Pequeño.

memorias-del-equlibrio-carita-266x400Fui a la lectura porque me llegó vía una invitación de Facebook, donde se describía el libro como de relatos existenciales. Y yo quiero, siempre he querido pero ahora más, encontrar el libro existencial cubano. La promesa no se cumplió.

Pero lo que hizo  la experiencia extemporánea es que no sucedió en La Habana, en alguna sala de la UNEAC o el Pabellón Cuba o La UH. Pasó en New York, en una sala de NYU y entre quienes supongo serían también cubanos emigrantes. Salvo una amiga neoyorkina que me acompañó porque le supliqué que fuera conmigo para que me sirviera como ancla a la normalidad. Mi normalidad.

Memorias del Equilibrio resultó no ser lo que estaba buscando, pero fue de todos modos un descubrimiento interesante, por lo distinto. Un tono que para mí es costumbrista, como el mismo autor dijo, “del habla no del lenguaje”, presentado por un narrador que en primera persona o a la sombra de esta creaba juegos espaciales. Costumbrismo entregado en una estructura de nuevo milenio, aunque ya ese tono lo iban teniendo en Cuba desde mucho antes de 1999.

He tratado de entender durante el día qué es lo que me irrita en libros como Memorias del Equilibrio. Va más allá de que en sí mismos sumen a la imagen de lo cubano como lo burdo, lo tosco, donde yo no quiero encajar. Como si lo cubano no fuera también Eliseo Diego y Dulce María. Porque por más que me rebele contra la imagen ultra publicitada de los bicitaxis, los cerdos en la azotea, la vieja chismosa del CDR, inevitablemente eso también es Cuba.

Va más allá del sexismo que se cuela en el uso de la mujer como personajes y su forma de hablar. No logro imaginar a ninguna de las mujeres cubanas que conozco diciéndole a un amante que “le gusta por lo puerco que es”. Pero quizás sí existe. Sólo que yo no la quiero conocer. No por purdor o puritanismo, porque leer sobre un glande turgente no es nada luego de haber leído a Zoé Valdés, o Jesús David Curbelo, o Henry Miller, ya el resto no sorprende.

Va más allá de la reafirmación del arquetipo sexista: “el habla popular cubana es masculina porque es dura, directa, sarcástica”. Como si las mujeres fueran incapaces de ser duras y crueles, directas y sarcásticas.

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René Peña

Creo que lo que más me molestó, no del libro que no he leído, y no leeré, sino de la experiencia en sí es la promesa rota. El no encontrar el libro existencial cubano que me defina desde adentro, al margen, o más allá, o por encima, de los momentos políticos, un acento o un habla, el edificio icónico, el referente espacial. Todo lo que nos habla sólo a nosotros y nos separa de los demás, de quienquiera que no es cubano de Cuba. Porque tenemos códigos tan cerrados, tan de Isla, que no dejan entrar ni a cubanos de Miami, ni a cubanos de New Jersey, ni a Cubanos de Madrid. Qué le queda entonces esperar al cubano de Finlandia o de Australia…

Otro escritor me dijo hoy que Cuba carece de la gravedad, o la visión en la distancia, o el largo aliento para producir ese tipo de literatura, porque el trópico nos drena, por eso Cuba da buenos cuentistas y poetas.

Pero no me acaba de cerrar la hipótesis. Hace aguas cuando recuerdo la novela del colombiano que no recuerdo su nombre pero sí el título, Érase una vez el amor pero tuve que matarlo. Y colombiano no cachaco, sino costeño, tan atrapado por el calor como nosotros. O La Muerte de Artemio Cruz, o Aura, de Fuentes. No creo que Fuentes se estuviera congelando en México.

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Cirenaica Moreira

Mi teoría para explicarme por qué no tenemos la novela épica existencial es porque en Cuba no se tolera el dolor. Admitir el dolor. El dolor es de débiles, de flojos. Lo que hay detrás de la explicación del choteo que da Mañach es una alergia generacional al dolor. Por eso los cubanos podemos ser grandes cínicos, geniales manejando el doble sentido, jugando vivo, machacando en baja… Pero tan pronto alguien se pone serio y expone el dolor, todos nos anticipamos la risa, porque necesitamos desesperadamente que la tragedia se vuelva tragicomedia. En un libro de cuentos cubano un hombre decía a la mujer que amaba que “en Cuba no se podía decir te quiero”… Me gustaría saber si los cubanos podríamos tomar en serio un ciclo de psicoterapia freudiana.

Y para lograr escribir las grandes novelas al dolor hay que atraesarlo como a una tormenta, un ejercicio de apnea submarina. Hay que hundirse y respirarlo, de frente, sin escudarse en esquinas de humor negro o sardonismos.

Me pregunto si algo tiene que ver la oda nacional al choteo con tener un país con los más altos índices de suicidio, a niveles de los países nórdicos, a pesar de todo ese sol. En Cuba los hombres se ahorcan y las mujeres se dan candela, dice el refrán. Porque rumiamos el dolor sin enseñarlo a nadie, sin reconocer que está, y esperamos que se vaya por sí mismo, porque Dios nos libre de mostrar tamaña vulnerabilidad.

Y así nuestras grandes obras son sardónicas, juguetonas si bien oscuras, como Novás Calvo, Virgilio, Onelio Jorge Cardoso, Jesús Díaz, Reinaldo Arenas… Donde el dolor va por debajo, el dolor por el padre que abandona, por la madre que rechaza, por el amante que engaña, por la decepción hacia el ideal. El dolor se arrastra a hurtadillas, sobreentendido por quién lee pero jamás admitido por quien narra.

Claro que habrán excepciones. Pero Dulce María, Eliseo Diego, o Cirilo Villaverde tienen quizá mucho en sí de la madre España.

isabel-santosLa excepción más gigantesca es quizás en cine, Fernando Pérez. Pero incluso en él, el dolor está marcado por la muerte.

Como si la muerte fuese la única disculpa para sentir dolor, para traslucir el dolor.

Quizás es eso lo que más me irrita de momentos como el de ayer. Que por más que busco no encuentro el autor cubano que escriba para explicarme mi lugar en el mundo, y que destile la esencia de quiénes somos, desnudos de espacio y de madre patria. el autor que escriba La Montaña Mágica cubana.

Luego de meses con la tarjeta verde (green card) o residencia permanente legal (Legal Permanent Resident Card) descansando entre mis documentos, ya va siendo hora que me anime a subir este post, en plan de servicio público.

Este post está dirigido a todos los cubanos que a partir de ahora necesiten llenar estas planillas, juntar los documentos, y están aturdidos y mareados porque todos los quieren mandar a lugares, aconsejar, y ya los tienen al borde del ataque histérico. Este es el camino que hay que seguir, en tanto funcionó bien para mí, y ojo que lo preparé por mi cuenta, no le pagué a nadie y todo me fluyó perfectamente.

Lo primero es la planilla: la I-485

Siga el link, descargue el documento a su computadora, y puede llenarlo digitalmente, sin necesidad de imprimirlo hasta el final cuando sólo precisa firmarlo, en tinta negra, y con suerte su firma queda en ese rectángulo minúsculo.

Llenar el contenido honestamente no tiene ciencia. En internet hay mil foros con toda la información necesaria, si tiene dudas con el inglés use Google translator, y si tiene dudas en alguna casilla, siéntase libre de contactarme en Twitter, le doy permiso: @jennroig

Por cierto, la planilla viene con sus propias instrucciones, que lo dejan absolutamente todo claro: son estas.

(Guarde la planilla llena, le servirá luego si quiere seguir el proceso de naturalización).

Va a necesitar 1070 dólares para enviar con su aplicación, eso o aplicar por bajos recursos para lo cual no puedo ayudarle, porque no viví la experiencia. El dinero lo puede pasar por cheques o los llamados money orders, lo cual es probablemente su alternativa más viable. En USPS se consiguen a mejor precio que en Western Union, si es que no vive cerca de ningún Amscot.

Los documentos:

– Examen Médico: asegúrese que es un médico registrado, y no un estafador. El gobierno provee un servicio para localizar a los doctores apropiados con oficina en las inmediaciones de su código postal: es este link.

– Dos fotos con determinadas características, pero en cualquier CVS o Walgreen puede ir, y explicar al fotógrafo para qué necesita las fotos, ellos saben los detalles.

– Prueba de su nacimiento en Cuba: acá las instrucciones se abren a interpretaciones. Y el documento que use usted, variará según la forma en que llegó a EEUU. Pero mi consejo es que proporcione de cuanta evidencia disponga: certificado de nacimiento, copia del pasaporte, documento de viaje que pueda tener.

– Traducción: No escuche las anécdotas de quién pueda sugerirle que no hace falta traducir nada. El mundo es grande, las historias de cubanos muy variadas, y puede haber quien efectivamente haya hecho sus trámites sin necesitar las traducciones, por lo menos del certificado de nacimiento. Pero no tome el riesgo, no vale la pena. Consiga un servicio de traducción decente, que de paso incluya servicios notariales. Los documentos son caros, no arriesgue atrasos.

– Police clearance o background check: es básicamente lo mismo, un documento que debe conseguir en la policía de acá, no pierda el tiempo pidiendo nada a sus familiares en Cuba. No cuesta casi nada, y es una hoja que sencillamente dice que usted no tiene delitos ni cuentas pendientes -en tanto este sea el caso. Una vez más, busque en Google qué estación es la que ofrece esos servicios, porque no todas los brindan.

– Debe también llenar la G-325

Ya está. No hay más misterios. Asegúrese de que su dirección sea estable, de confianza, y no la cambie hasta tener la residencia.

Cuando envíe sus documentos, verifique la dirección donde los debe enviar en este link. Verifique, no copie de una la misma dirección a la cual la mandó alguien más. Las cosas cambian, las oficinas se pueden relocalizar. Asegúrese de que está siguiendo un procedimiento en vigencia.

Pasados algunos días le enviarán cartas oficiales con unas numeraciones. Puede usar esos números que hasta ahora comienzan con MSC para chequear el estatus de su caso en este link.

Le mandarán a seguido una citación para sus huellas digitales. Asegúrese de no perderla, sólo entonces la aplicación se considera completa. A partir de entonces será cuestión de esperar.

Hacia Mayo de 2005 yo trabajaba en el Instituto Cubano de la Música (ICM). Fue la primera vez que tuve un trabajo con horario de oficina, con una relación de amor-odio con una jefa-amiga poco ortodoxa a quien la vida ahora me demuestra que tengo mil cosas que agradecer. Me impuso retos que en su momento me hicieron rabiar, pero de los cuales también aprendí.

Fue un período extraño. Audioslave dio en Cuba el primer concierto de rock -el primero de una banda extranjera- en toda la historia. Y a mí me tocó un espacio en primera fila. Por aquel entonces también estuvo Rick Wakeman, el dios británico del teclado, a quien hice mi primera entrevista en idioma inglés, cuya versión original ya perdí para siempre.

También fue el período en que se celebró una edición del Cubadisco en que Yusa dio un concierto en sala Covarrubias del Teatro Nacional, y fue de paso la primera vez que escribí una reseña de concierto, bajo la supervisión mi jefa. Fue el concierto que dio para presentar en La Habana su DVD “Yusa Live at Ronnie Scott´s”. Por cierto, buena parte de las letras y los arreglos fueron de Descemer Bueno, cuando todavía no conocía a Enrique Iglesias ni se codeaba con Gente de Zona, sino que experimentaba con Yusa y Yerba Buena. Por aquel entonces cuando me encantaba su música.

Recién la acabo de encontrar. El website original donde se publicó el 30 de mayo del 2005 ya se lo tragó el agujero negro de Internet. Y sólo me queda esto.

…..

El DVD "Yusa Live at Ronnie Scott´s ganó el premio CUBADISCO 2005 en la categoría de Mejor DVD.

El DVD “Yusa Live at Ronnie Scott´s” ganó el premio CUBADISCO 2005 en la categoría de Mejor DVD.

Faltan 10 minutos y estamos a medio camino entre el desaliento y la persistencia. Un golpe de suerte sucede y llegamos justo a tiempo para encontrar un espacio en la sala Covarrubias repleta. Miramos alrededor y descubrimos que nuestra asfixia es compartida. Ocho y media de la noche, se apagan las luces y se ilumina el escenario: sale Yusa guitarra en mano y los aplausos estallan todos de una vez. Comienza uno de los conciertos más esperados de CUBADISCO, otra noche de gala de las que el evento ha regalado por estos días.

Breathe, aliento, es lo que entrega la cantautora con la complicidad de las manos de Robertico Carcassés en el piano y los cajones. Las voces acopladas al estilo de las sensuales muchachas de Sexto Sentido y otros que se suman –William Vivanco, Telmary, Suylen Milanés, Rochy- para acompañar los coros sutiles. Los metales –con el saxo de Lucía Huergo-, la percusión de Ruy López-Nussa, Rafael Paceiro en el bajo, Esteban Puebla con la guitarra eléctrica y una sección de cuerdas dirigidas por Daiana García, además de otros que intermitentemente aportan lo suyo en los instrumentos. Entre todos devuelven cada canción de Yusa al lugar donde nacieron, a la intensidad e intimismo de sus imágenes.

Y en mi cama sin tu olor
las mañanas vuelan como el viento
Y tu anhelo se dibuja en mi interior. (Breathe, Descemer Bueno).

Siempre que recordamos a Yusa, la suponemos entre los exaltados de Habana Abierta, o con Robertico, Descemer Bueno, Pavel Urquiza u otros que ya parecen almas gemelas. Aunque pudiera parecer lo mismo a oídos neófitos, la joven tiene un mundo intenso, pleno de inquietudes, desasosiegos, ternuras y esperanzas que ofrecer. Ahora ella es el centro, sus propias canciones se dejan escuchar en un espacio sonoro que tiene de melodioso, de rap, de rock and roll y de blues. La música que escuchamos tiene de experimentación, de memorias y de búsquedas. En el panorama de la música actual, su estilo revela la marca de un sello distintivo, de acordes personales, de improvisaciones atinadas, de búsquedas expresivas. Es cierto que no todos comprenden a Yusa, pero quienes la siguen, encuentran con gusto un trabajo acabado que refleja una manera diferente de hacer y decir.

Le dibujaba besos que mojaban las hojas
Toda su ausencia, los silencios, tanta soledad
La misma bendición que navegaba en sus mares
Con la costumbre de besarla una vez más. (El fantasma del marino, Yusa)

Este segundo álbum de Yusa también corre a cargo de Tumi Music, disquera británica radicada en la Isla. Breathe incluye diecisiete temas, que intercalan textos en inglés, francés y español, sin romper esa manera suya de versar los sonidos. Uno de los aciertos que distingue el disco, es musa de Robertico y Descemer en los arreglos que Yusa hace suyos. Este fonograma nos muestra una artista coherente, que se desliza de un género a otro sin guiños de artificios.

Sálvame de tu sonrisa y cálmame la voz
Para que nazcan mis cuerdas y convenzan a la frustración
Que en el cuarto de mi mente
Hay buen camino para esta ocasión.  (La número dos, Yusa)

Como el talento emana no sólo de la música, sino de la integridad de su concepto estético, el DVD Yusa live at Ronnie Scott’s, también de Tumi Music, conquistó el Premio CUBADISCO en la categoría de mejor DVD. Este parece ser sólo el principio de una carrera plena de recompensas por su ambición creativa en los planos musicales y del performance.

Quizás tenga un sentido especial el hecho de que Yusa sea una de las figuras femeninas resaltadas por el CUBADISCO. La presencia de Yusa en un evento que rinde homenaje a cubanas imprescindibles como Omara Portuondo, Celina González, Marta Valdés o teresita Fernández, revela que ocupa ya un espacio distinto y valedero.

El tiempo pasa rápido. De pronto, la protagonista presenta a los colegas que compartieron su noche, agradece a todos los que ayudaron a la realización del concierto, y al público, que le devolvió el sentido a su esfuerzo. Se hace de nuevo la luz. La Yusa que vimos es una artista sólida, que se separa y pone distancia de sus momentos iniciáticos. La gente se aglomera en las puertas; reviven, comentan e invocan al espíritu mágico que dominó la noche.

Faltan 10 minutos y estamos a medio camino entre el desaliento y la persistencia. Un golpe de suerte sucede y llegamos justo a tiempo para encontrar un espacio en la sala Covarrubias repleta. Miramos alrededor y descubrimos que nuestra asfixia es compartida. Ocho y media de la noche, se apagan las luces y se ilumina el escenario: sale Yusa guitarra en mano y los aplausos estallan todos de una vez. Comienza uno de los conciertos más esperados de CUBADISCO, otra noche de gala de las que el evento ha regalado por estos días.

El risco

Posted: April 1, 2014 by jennroig in Fiction, Spanish, Women don't Cry
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cliffNinguna de las dos recuerda la última vez que estuvo allí, al borde del risco. Varios metros más abajo el mar se ve calmo, profundo.

La costa en esa parte es una pared de roca, que se sumerge en el mar muchos metros antes de unirse con el fondo.

Ambas saben que la madre venía a menudo, sin decirle a nadie. Sofía lo sabe porque la vio aquella vez. Nadia lo sabe porque Sofía se lo dijo.

Aquella vez Sofía se quedó oculta detrás, entre los arbustos. Woman-LookingOutToSeaEsperó mucho, sin que Rosalía, la madre, hiciera nada más que estar sentada con las rodillas abrazadas al borde del risco. Sofía le veía la espalda derecha y el pelo enredándose en el viento. No podía saber si Rosalía miraba algún barco, si miraba las nubes, si quería quedarse ciega mirando fijo al sol. De pronto la vio de pie. De pronto la vio saltar. No pudo verla volar. Sofía no gritó aquella vez. Se tragó el susto y con la boca tapada se acercó al borde. No vio nada, sólo el agua tranquila, de un azul tan oscuro que casi se volvía negro. Sofía y Nadia tenían doce por entonces, pocos días después las dos ya eran señoritas.

Nadia sí recuerda el momento exacto cuando llegaron a la casa a traer la noticia de que el cuerpo de Rosalía no se encontraba y que la búsqueda iba a parar. Pero eso fue después del ciclón. Rosalía corrió lejos de la casa, lejos del faro, cuando la ventolera empezaba a ponerse más fuerte. Nadia quiso correr detrás pero su padre la agarró. Y luego no intentó más, porque vio a Sofía sentarse en las escaleras del faro quieta, serena, con lágrimas botándose de los ojos. Lo único que encontraron de Rosalía fueron las ropas tiradas a metros de ese mismo borde, sucias y mojadas, enredadas entre las rocas y los matojos. El viento pudo traerlas. O quizás Rosalía las dejó ahí.

Las dos llevan rato sentadas, con las rodillas abrazadas, sin mirarse ni hablarse, al borde del risco. Sofía se levanta primero. Nadia la ve quitarse la blusa, y luego zafarse el pantalón. Sabe lo que va a ser su hermana. No en balde llegaron a este mundo casi al mismo tiempo. Y de una se pone de pie y comienza a desnudarse también. Saltar no puede ser peligroso. Puede doler, pero no va a ser mortal porque Sofía la vio saltar a Rosalía aquella vez. Y ese mismo día Rosalía llegó a casa más tarde. Y sonreía, y cocinó y cantó. Y las tres fueron felices hasta que el padre llegó…

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Sofía salta antes. Nadia un segundo después. Por un instante comparten el éter, el espacio sin nada encima o debajo. Puro tiempo presente sin memoria o mañana.

Por si vas a Nepal

Posted: February 9, 2014 by jennroig in Fiction, Spanish
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10-the-white-room-10Es una mirada en blanco. O es el blanco de una pared. El blanco aséptico de una clínica, el blanco de las sábanas y los barrotes de la cama metálica. En el techo, la luz fluorescente. La pupila oscura, dilatada, comienza a enfocar.

Julia se recupera de la anestesia. Siente alivio. La urgencia de vomitar desapareció. Pero un instante después siente unas ganas terribles de ir al baño. La lengua se le enreda y no es capaz de pronunciar una palabra en claro a la enfermera, mucho menos decir “llévenme al baño” o “necesito salir de aquí ahora” o “tengo que estar en casa antes de las cuatro”. Julia cierra los ojos,  aprieta los párpados, con la esperanza de que al volverlos a abrir la realidad sea otra.

winter-landscapeVíctor conduce despacio. Trata de evitar los rebotes del carro en los baches de la calle. No sabe cómo se siente Julia, si mejor o peor. Ella no ha dicho palabra desde que salieron. Ni siquiera alcanza a ver si sigue pálida o recuperó los colores porque ella tiene la cara vuelta hacia la ventanilla, como si lo importante estuviera ocurriendo afuera.

A medida que las cuadras quedan atrás, las calles mejoran. Los baches son menos y los árboles sembrados en las aceras a ambos lados de las calles son más. Es primavera y las copas se unen encima para formar arcos verdes. Es un día claro y fresco.

El auto se detiene frente a la casa de dos pisos de la esquina y balcón amplio. Julia repara en la puerta del garaje cerrada. Mira la pizarra del auto: son las dos.

La sorprende su fortaleza física. No esperó a que Víctor le abriera la puerta y se adelantó a abrir la casa sin esperar a apoyarse en su hombro, cuando apenas en la mañana él casi tuvo que llevarla en brazos.

Bernini_Apollo_and_DaphneLuego de entrar Víctor cierra la puerta, despacio, como si repasara movimientos aprendidos en alguna clase de protocolo. O quizás para evitar mirar a la pared del frente, donde está colgado el cuadro enorme de un retrato de una Julia vestida de novia en brazos de un hombre con uniforme de piloto. Un cuadro que no tiene nada que ver con el resto de la decoración fría y minimalista y modernista. Un cuadro inhóspito desde donde el tipo mira al mundo con orgullo de propietario en vez de mirarla a ella, que a su vez tiene la mirada perdida en algún infinito. Pero para Víctor no mirar es imposible. El cuadro es tan inmenso que pareciera ocupar la sala entera.

La ve colgar el bolso en la percha. Por fin cree percibir algo. Ella se siente débil, quizás por eso también se mueve muy despacio. Ha sido capaz de andar sola hasta ahora, pero se detiene delante de la escalera. Ahora él sabe que ella lo necesita. Es como si pudiera sentir el olor de su inseguridad. Es ahora cuando le devuelve una mirada de desprecio al retrato y con pasos seguros llega donde Julia. Sin preguntas la toma en brazos. Sin palabras la sube escaleras arriba, sintiendo adentro una calidez suave cuando ella apoya su cabeza en el hombro y lo abraza.

Julia tiene abrazadas las rodillas, acostada sobre la cama aún tendida. Los ruidos de la calle se opacan bajo el rumor sordo del aire acondicionado. Al otro lado del cuarto, la puerta del balcón está cerrada. Cuando Julia hace por levantarse entra Víctor con una bandeja. Le trae sopa, y pastillas. Antes de incorporarse y recibir el plato y tomar las pastillas, Julia se fija en el reloj despertador de la mesita de noche y ve que falta un cuarto para las tres.

Víctor va por el otro lado de la cama y la destiende. Se acomoda directamente sobre las sábanas. Se afloja el cinturón, se desabotona hasta la mitad la camisa y cruza las manos debajo del cuello cuando apoya la cabeza en la almohada. Pero no se llega a quitar los zapatos y deja los pies que cuelguen fuera de la cama. Pero dura poco en esa posición. Tan pronto como escucha a Julia dejar la bandeja en el piso y volver a acostarse se voltea para estar de frente a ella.

Le gustan los ojos de Julia. couple with babySon grandes, oscuros, de pestañas largas, que encajan perfectamente bajo el arco de las cejas. Le parece ver un brillo cálido en ellos, y por eso comienza a acariciarle la frente, las sientes, la punta de la nariz, la comisura de los labios. La besa. Ella le corresponde. Entonces la abraza mientras hace el beso más intenso.

Pero ella lo interrumpe. Una vez más, Víctor se queda con la sensación de que aunque ya conoce los gestos de Julia, todavía no entiende sus ojos. La oye decir que “ya son las tres”.

–   ¿Lo habrías tenido si hubiera sido mío?

fallen angelVíctor hace la pregunta sin mirarla, quizás pueda deducir  algo del tono de su voz o la entonación, pero intuye que los ojos sólo lo confundirán.

Julia detiene en seco el impulso de la respuesta. La temperatura del cuarto ha bajado. Lo siente en la piel, que se eriza. Vuelve a mirar a la puerta del balcón, aún cerrada con pestillo. Todas las puertas y las ventanas de la habitación están cerradas. Sabe que Víctor la está mirando, pendiente del menor gesto. Toma su anillo de matrimonio de la mesita de noche y se lo pone.

–   No. Tampoco.

Julia se levanta y va directo a la puerta del balcón y sale afuera. Escucha los ruidos de Víctor.  Levantarse, cerrarse el cinturón, pasos apurados, portazo, bajar las escaleras aprisa, pasos que van perdiendo volumen mientras se alejan, y un segundo portazo le avisa que ya está afuera. Julia observa el auto doblar la esquina y perderse de vista. Julia vuelve a entrar.

(c) Lucy Morar - Print 8

(c) Lucy Morar – Print 8

Tres y cinco. Abre el closet. Detrás de un falso fondo hay una maleta. Está a medio llenar. Julia elige algunas mudas de ropa, algunos zapatos, pero la gaveta de la ropa interior la vacía íntegra. Echa por último una bolsa plástica con el pasaporte y otros documentos. Justo antes de que la sorprenda el ruido de la puerta de abajo. El reloj marca un cuarto para las cuatro. Se adelantó. Vuelve a dejar la maleta del otro lado del falso fondo a tiempo antes de que Iván entre y vaya directo hacia ella para cargarla en brazos, llevarla a la cama y hacerle el amor.

Julia está desnuda. Mira a Iván, también desnudo, desarmar sus maletas de viaje tirando las ropas al piso hasta que encuentra un conjunto de bebé.

–   Amarillo, va bien si es niño o niña.

Julia logra sonreírle. Y hasta devolverle el beso cuando él regresa de nuevo a la cama. Se obliga también a corresponderle cuando él vuelve a acariciarla con deseo. Pero Iván se detiene, conteniéndose. Julia suspira con alivio al oírlo decir que tiene hambre y escucharlo que baja las escaleras.

Es de noche. Sola y desnuda, Julia sale al balcón. El poste de luz de la esquina está fundido, y la calle a oscuras. La piel de Julia resplandece a la luz tenue de la luna.

La Muerte y la Distancia

Posted: January 19, 2014 by jennroig in Chronicles, Spanish
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Cementerio de Colón, La Habana, Cuba

Cementerio de Colón, La Habana, Cuba

Recuerdo que antes, de adolescente e incluso a los veintipocos, me preguntaba el sentido de los velorios. No entendía el regodeo aquel en el dolor, mantener cerca el cuerpo de un ser querido por más tiempo del necesario, y mirarlo más de una vez, cuando para mí la mejor manera de recordar a un ser querido era vivo, alegre o enojado pero vivo. Alguien debe haberme dicho que la costumbre tenía que ver con asegurarse que la persona no la estaban enterrando viva, pero yo pensaba que a estas alturas de avance médico y científico, los velorios eran bárbaros.

Ya no lo pienso. Ahora entiendo la costumbre milenaria, y creo tiene un sentido mucho más profundo que asegurarnos que el muerto no va a revivir. Tiene que ver con la posibilidad de despedirse.

El camino que he seguido me ha dejado hacer muchos amigos, buenos, entrañables amigos. Por lo general, la gente cuenta sus verdaderos amigos con los dedos de las manos. Yo tengo la dicha de necesitar mucho más que dos manos para contar a mis amigos. Pero como todo en la vida, donde se da, también se toma. No todos mis amigos están cerca de mí. Muchos de ellos están dispersos por las cuatro esquinas del mundo.

La Muerte en la Distancia tiene eso, no lo deja a uno despedirse. Y una queda con la sensación de que no puede ser cierto, como que la noticia tiene que ser una mala broma y en un par de días el amigo o amiga va a reaparecer a aclarar el malentendido, a decir, “me hackearon la cuenta en FB y han puesto una noticia de pésimo gusto, pero gente, estoy vivito y coleando”.

Pero pasan los días, las semanas y los meses y no sucede. Y el veredicto de la muerte, la verdadera ausencia llega luego, y se siente por omisión.

Debe ser por eso que los padres y parejas e hijos de desaparecidos reclaman tanto saber, más que saber mirar y palpar la suerte del familiar perdido.

No sé si es bueno o malo esta herencia tecnológica, este acceso a fotos y actualizaciones que están disponibles para siempre, a menos que la familia directa reclame cerrar las cuentas en las redes sociales. Los amigos que partieron se quedan ahí, cada año llega un aviso de su cumpleaños, una oportunidad para recordarlos, rendir tributo y no permitir que se desdibujen sus facciones en la memoria. Pero también parecen fantasmas que no acaban de desprenderse del todo de este mundo.

Igual quizás la distancia no afecta tanto el dolor de la muerte. Duele la muerte y basta.

shipping-airplaneUna pregunta frecuente para quienes tienen planes de abrir un nuevo negocio es dónde encontrar el nicho apropiado, la oportunidad de un mercado en crecimiento que impulse la escalada de la joven empresa. Pues la posibilidad puede encontrarse latente en el universo del comercio transfronterizo electrónico, que en 2013 movió alrededor de US$ 105 mil millones.

El pasado octubre, Paypal presentó un estudio donde se condensan las principales tendencias del comercio electrónico mundial. Entre las más atractivas proyecciones está que 2014 debe traer un crecimiento de 14% a este tipo de comercio. Para 2018, se espera alcance el valor de US$ 307 mil millones. El gigante de las finanzas digitales se alió a Nielsen y Radius para indagar sobre las preferencias de los consumidores, la direccionalidad del flujo de las mercancías, los retos que se imponen y las estrategias de los mejores jugadores.

Se observó, por ejemplo, que los artículos de ropa, calzado y accesorios son la diana del mayor volumen de compras online con un valor de US$ 12,6 mil millones, por delante de artículos de belleza, electrónica personal, computadoras y joyería. En América Latina los compradores más activos son los brasileños, quienes gastan sobre todo en artículos electrónicos. A nivel mundial, los estadounidenses, chinos y alemanes compran más productos de salud y belleza mientras que los británicos y australianos optan por boletos de avión.

El reporte dedicó especial atención a cómo están aprovechando las empresas latinas la apertura a un mercado global. Se ha demostrado que tanto compañías grandes como pequeñas pueden competir con semejantes oportunidades en la plataforma web, donde inventiva, eficiencia y visión pueden ser significar la diferencia para lograr el éxito.

Tesoro en el ciberespacio ecommerce-shopping-cart

La parte del estudio elaborada por Radius compiló datos de 400 compañías exportadoras en América Latina, entre las cuales se halló que las exportaciones en línea conforman el 25% o más de sus ventas al extranjero, llegan a obtener 40% de sus ingresos totales por esta vía y dos terceras partes de esos ingresos se logran por ventas hechas fuera de América Latina. Con todo, llama la atención que las ventas a países vecinos en América Latina (36%) superaron en porcentaje a las hechas a Norteamérica (34%) y Europa (15%), las cuales estuvieron muy parejas con el volumen que se movió hacia Asia (), Medio Oriente y África (12%).

En cuanto al uso de mercados virtuales como canales de distribución, Brasil se muestra con el liderazgo en el continente (64%), seguido por Argentina y Colombia (48%). Perú queda rezagado (20%), pero con perspectivas de mostrar el mayor potencial de crecimiento. Ahora bien, en lo concerniente al porcentaje de ingresos resultante de las exportaciones online, Costa Rica lleva la delantera con 49%, seguida por Argentina (48%) y Brasil (41%).

En su reflexión sobre el impacto positivo que esta variante de comercio puede traer a los países de la región, José Fernández da Ponte, director de comercio internacional de Paypal para América Latina, advertía que aún “parte de las compañías no son conscientes, es lo que nos motivó a realizar esta parte del estudio, poner en la mesa cifras y datos que no son fácilmente accesibles de otra manera porque son parte de investigación propietaria. Hemos visto la importancia de crear demanda a través de mercados y marketing social, la relevancia de los dispositivos móviles sobre todo de cara al futuro. Esperamos que se generen empleos de forma sustancial. Nuestros resultados ilustran que la opción de los comercios de exportar fuera de sus fronteras es brutal”.

Por supuesto que se presentan obstáculos a superar. Más de la mitad de las empresas coinciden en que lo más complicado es identificar quiénes potencialmente pueden ser los compradores internacionales, es decir, encontrar dónde está la demanda concreta que satisfacer. A reglón seguido aparecen las inquietudes por la seguridad y el fraude electrónico. Sin dudas el tema del robo de identidades, y caer en la trampa de sitios fantasmas es un elemento que detiene muchas veces el impulso de compra. En tercer lugar, las empresas latinas apuntaron al manejo de múltiples divisas como otra fuente de inconvenientes a la hora de lidiar con el comercio transfronterizo electrónico.

Por eso es interesante ver el trabajo de compañías que han demostrado saber jugar con ventaja. Entre las ganadoras se incluye la costarricense Café Britt. Su manager de ventas Adriana Echandi comenta que la empresa comenzó hace 12 años a concentrarse en llegar a un cliente extranjero que llegaba al país como turista, “pusimos tiendas físicas en aeropuertos y lugares de alto volumen de turismo, así ofrecíamos una experiencia memorable del lugar de origen, pero cuando el cliente quería evocar ese momento, o comprar el café para regalar, usamos el sitio web para facilitar las ventas electrónicas. Con los años nos hemos servido de otros canales y estrategias para vincularnos a través de los social media”.

Pablo Vargas, CEO de Café Britt señala que en su experiencia, “las regulaciones financieras no han sido el factor limitante para las transacciones transfronterizas, sino en mayor medida la confiabilidad de los sistemas de entrega y sus costos. Pero en este sentido las tarjetas de crédito y los operadores de sistemas de pago han facilitado los pagos en distintas monedas”.

En el caso de la chilena LAN, su ventaja competitiva ha emergido de la coherencia entre los canales de comercialización, según dice Alex Bucheli, senior manager de ventas directas y digitales de la aerolínea chilena. “En el mundo de los viajes y la venta de boletas, muchos pasajeros usan múltiples canales, la sinergia y la identificación entre los canales es muy importante. Además, hemos buscado otros caminos como la asociación con actores importantes en mercados extranjeros, donde no somos tan conocidos. Otra cosa ha sido facilitar soluciones de venta, como por ejemplo sucede con la herramienta Bill Me Later que ofrece Paypal, que es muy útil para relacionarnos con compradores de la región con afinidad cultural por pagar a plazos”.

En la misma línea de ofrecer al cliente una experiencia integrada, y abrir las posibilidades de acceso a productos y servicios desde varias plataformas, Da Ponte explica los proyectos de desarrollo de su compañía. “La visión a nivel general es que los medios financieros del individuo estarán en la nube y por eso él o ella deben poder acceder a estos en la forma que prefieran, y siempre con seguridad”.

Ciertamente, ya se nota el aumento contundente en el uso de tablets y smartphones como instrumentos de compra, tendencia que de hecho apunta al incremento. Da Ponte indica que a pesar de las diferencias particulares entre los países, las pautas generales son las mismas, “parte de lo que refleja el estudio es que el futuro es global y móvil. Hasta 30% de la actividad de exportación va a compradores que realizan la transacción desde un dispositivo móvil. Por eso nuestro esquema de innovación y desarrollo de producto gira en torno a dispositivos móviles y diseñamos primero pensando en smartphones y tablets”.

Echandi explica que las acciones en Café Britt siguen una ruta parecida a la delineada por Da Ponte. “Luego que desarrollamos un App, nos hemos dado cuenta que el 87% de las compras se hacen a través de tablets, no necesariamente por teléfono. Estamos haciendo cambios para que este proceso de compra sea más eficiente, más sencillo y amigable para el consumidor, que permita adecuarnos al lugar donde están y ofrecerles envío gratis y productos extra”.

Un aspecto al que las empresas siempre deben prestar especial atención, sea que practiquen su negocio en la red o fuera de esta, es satisfacer las expectativas de los consumidores. Desde este punto de vista, Michelle Magallon directora de marketing de la sede de Aeropost en Costa Rica, resume que dentro del comercio electrónico, esto significa que “la preocupación de los consumidores que quieren comprar en el extranjero es que lo adquirido llegue a casa de modo viable, seguro y a un costo que no sorprenda”. Entonces las empresas que exporten al extranjero vía ventas online, deben priorizar que sus entregas cumplan la promesa hecha al momento de la venta.

Magallon continúa por recalcar en el tema de la confianza y la seguridad como punto clave de generar un público fiel a la empresa, “cuando el cliente cruza la barrera de poner los datos de su tarjeta de crédito en un sitio web, espera sobre todo sentirse protegido y sus finanzas a salvo, por eso es importante invertir en seguridad informática y buscar alianzas que puedan proveer mejores mecanismos en este sentido. Ahora, un cliente satisfecho que hace sus compras digitalmente, tiene más propensión a repetir la experiencia. Hemos visto que en el primer año, los clientes compran un promedio de nueve veces con nosotros, y al año siguiente duplican las compras”.

Magallon comenta que antes de insertarse en el universo de las ventas online, se dio cuenta de que sólo llegaba a la punta del iceberg, sólo a una fracción del mercado. Implementar la solución electrónica incrementó exponencialmente la exposición de la compañía a un mercado global.